¿Cómo
hablar en voz alta sin pedir permiso al Padre? Pero el Padre ya no es solamente
el semental progenitor sino que es la cabeza de un organismo viviente, la cabeza
encima de los hombros, la parte de arriba. Bípedos y cerebrales los humanos
fuimos construidos a la imagen de Dios, de un Dios Padre, el Padre Nuestro,
Señor de los Cielos. Aún fuera del mundo judeocristiano, el Padre
es el poder,es el núcleo en torno a la cual gira la organización familiar, es el protagonista de la familia.
Toda nuestra
cultura mira con los ojos de un Varón Adulto y Joven. Nuestra sociedad,
organizada en torno a la Tragedia, tiene un protagonista genérico y generacional.
Niños, ancianos y mujeres son categorías sub-humanas para quienes
se reserva la protección y la obediencia. Desde los tiempos olvidados
por nuestras abuelas, la mujer ocupa roles tan fundamentales en la sociedad
como la conservación de la memoria. Roles fundamentales para la reproducción
de la sociedad patriarcal, para la conservación de sus valores y sus
mitos. En la Familia, la Madre enseña que el que manda es Papá;
en este mundo enfermo, la mujer ha sido siempre la secretaria del hombre.
como la conservación de la memoria. Roles fundamentales para la reproducción
de la sociedad patriarcal, para la conservación de sus valores y sus
mitos. En la Familia, la Madre enseña que el que manda es Papá;
en este mundo enfermo, la mujer ha sido siempre la secretaria del hombre.
Desde la
mirada libertaria, la construcción de un mundo diferente se propone a
través del desarrollo de vínculos sociales sin la mediación
del Poder. Por eso es que hay tanta proximidad entre el pensamiento libertario
y los movimientos de emancipación de la mujer en un mundo para hombres.
La mujer es objeto para el hombre. La mujer es del hombre. El hombre le da su
apellido porque es Padre de Familia, y la mujer es parte de la familia. Decir
Padre es decir Dueño y Rector, es decir Gobierno, Protección y
Modelo. La mujer es propiedad, el hombre es propietario. Reivindicaciones tales
como la igualdad de oportunidades de acceso a los espacios sociales tienen lugar
en un mundo que no ha contemplado nunca la equidad entre los géneros.
El valor social de la mujer ha sido históricamente
su capacidad reproductora y es en ese sentido que es educada para la maternidad.
Hoy en día, es difícil encontrar mujeres que no tengan como modelo
de realización personal el matrimonio, la familia y la gestación
de hijos, de la misma forma que es raro encontrar hombres que no sueñen
con ser los protectores, proveedores y modelos para sus hijos y para su mujer,
sentados en la cabecera de la mesa familiar a la hora del almuerzo.
Desde la
mirada libertaria, la construcción de un mundo diferente se propone a
través del desarrollo de vínculos sociales sin la mediación
del Poder. Por eso es que hay tanta proximidad entre el pensamiento libertario
y los movimientos de emancipación de la mujer en un mundo para hombres.
La mujer es objeto para el hombre. La mujer es del hombre. El hombre le da su
apellido porque es Padre de Familia, y la mujer es parte de la familia. Decir
Padre es decir Dueño y Rector, es decir Gobierno, Protección y
Modelo. La mujer es propiedad, el hombre es propietario. Reivindicaciones tales
como la igualdad de oportunidades de acceso a los espacios sociales tienen lugar
en un mundo que no ha contemplado nunca la equidad entre los géneros.
El valor social de la mujer ha sido históricamente
su capacidad reproductora y es en ese sentido que es educada para la maternidad.
Hoy en día, es difícil encontrar mujeres que no tengan como modelo
de realización personal el matrimonio, la familia y la gestación
de hijos, de la misma forma que es raro encontrar hombres que no sueñen
con ser los protectores, proveedores y modelos para sus hijos y para su mujer,
sentados en la cabecera de la mesa familiar a la hora del almuerzo.
.La equidad
contiene y considera a la diferencia. La equidad entre géneros propone
la convivencia en la diversidad y no la totalización de la vivencia humana.
Por eso es que no hablo de igualdad. Mujeres y varones no somos iguales. Establecer
la diferencia en términos de importancia o calidad, de mejores y peores,
de más o de menos, es reproducir la jerarquización de nuestro
pensamiento. La igualdad totaliza, y es ahí donde se absolutiza el pensamiento
y se construye un ideario liberticida en nombre de la libertad. Todo individuo
o grupo social tiene que gozar la libertad a su modo y con sus particularidades,
según se le venga en gana. Y la libertad es asunto de todos en vistas
del vínculo y no de la expansión.
Bakunin decía hombre y pensaba en una humanidad protagonizada
por varones. No porque fuera machista, sino porque era parte de una cultura
en la que no era posible distinguir el rol del género. La naturalización
del vínculo social es el principal enemigo en este punto. No hay naturalidad
en el esquema vincular que padecemos, sino una interpretación de entre
tantísimas posibles de la realidad que vivimos.
Cuando lo
humano deje de sinonimizarse con lo masculino, cuando la Impotencia-feminismo
deje paso a una construcción horizontal y plural, cuando el Poder-machismo
sea erradicado de una sociedad capaz de abandonar el patriarcado junto a toda
expresión de arkos, podremos empezar a construir una sociedad
fundada en la solidaridad y en la equidad, es decir, una sociedad libre. En
este sentido, creo yo, es necesario salir del feminismo como de la lucha de
clases, y abrir a una nueva búsqueda de la verdadera emancipación:
la eliminación de todo sometimiento.