Make your own free website on Tripod.com

IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES
¿Cómo hablar en voz alta sin pedir permiso al Padre? Pero el Padre ya no es solamente el semental progenitor sino que es la cabeza de un organismo viviente, la cabeza encima de los hombros, la parte de arriba. Bípedos y cerebrales los humanos fuimos construidos a la imagen de Dios, de un Dios Padre, el Padre Nuestro, Señor de los Cielos. Aún fuera del mundo judeocristiano, el Padre es el poder,es el núcleo en torno a la cual gira la organización familiar, es el protagonista de la familia.

Toda nuestra cultura mira con los ojos de un Varón Adulto y Joven. Nuestra sociedad, organizada en torno a la Tragedia, tiene un protagonista genérico y generacional. Niños, ancianos y mujeres son categorías sub-humanas para quienes se reserva la protección y la obediencia. Desde los tiempos olvidados por nuestras abuelas, la mujer ocupa roles tan fundamentales en la sociedad como la conservación de la memoria. Roles fundamentales para la reproducción de la sociedad patriarcal, para la conservación de sus valores y sus mitos. En la Familia, la Madre enseña que el que manda es Papá; en este mundo enfermo, la mujer ha sido siempre la secretaria del hombre.

como la conservación de la memoria. Roles fundamentales para la reproducción de la sociedad patriarcal, para la conservación de sus valores y sus mitos. En la Familia, la Madre enseña que el que manda es Papá; en este mundo enfermo, la mujer ha sido siempre la secretaria del hombre.



Desde la mirada libertaria, la construcción de un mundo diferente se propone a través del desarrollo de vínculos sociales sin la mediación del Poder. Por eso es que hay tanta proximidad entre el pensamiento libertario y los movimientos de emancipación de la mujer en un mundo para hombres. La mujer es objeto para el hombre. La mujer es del hombre. El hombre le da su apellido porque es Padre de Familia, y la mujer es parte de la familia. Decir Padre es decir Dueño y Rector, es decir Gobierno, Protección y Modelo. La mujer es propiedad, el hombre es propietario. Reivindicaciones tales como la igualdad de oportunidades de acceso a los espacios sociales tienen lugar en un mundo que no ha contemplado nunca la equidad entre los géneros.

El valor social de la mujer ha sido históricamente su capacidad reproductora y es en ese sentido que es educada para la maternidad. Hoy en día, es difícil encontrar mujeres que no tengan como modelo de realización personal el matrimonio, la familia y la gestación de hijos, de la misma forma que es raro encontrar hombres que no sueñen con ser los protectores, proveedores y modelos para sus hijos y para su mujer, sentados en la cabecera de la mesa familiar a la hora del  almuerzo.


Desde la mirada libertaria, la construcción de un mundo diferente se propone a través del desarrollo de vínculos sociales sin la mediación del Poder. Por eso es que hay tanta proximidad entre el pensamiento libertario y los movimientos de emancipación de la mujer en un mundo para hombres. La mujer es objeto para el hombre. La mujer es del hombre. El hombre le da su apellido porque es Padre de Familia, y la mujer es parte de la familia. Decir Padre es decir Dueño y Rector, es decir Gobierno, Protección y Modelo. La mujer es propiedad, el hombre es propietario. Reivindicaciones tales como la igualdad de oportunidades de acceso a los espacios sociales tienen lugar en un mundo que no ha contemplado nunca la equidad entre los géneros.

El valor social de la mujer ha sido históricamente su capacidad reproductora y es en ese sentido que es educada para la maternidad. Hoy en día, es difícil encontrar mujeres que no tengan como modelo de realización personal el matrimonio, la familia y la gestación de hijos, de la misma forma que es raro encontrar hombres que no sueñen con ser los protectores, proveedores y modelos para sus hijos y para su mujer, sentados en la cabecera de la mesa familiar a la hora del
  almuerzo.



.
La equidad contiene y considera a la diferencia. La equidad entre géneros propone la convivencia en la diversidad y no la totalización de la vivencia humana. Por eso es que no hablo de igualdad. Mujeres y varones no somos iguales. Establecer la diferencia en términos de importancia o calidad, de mejores y peores, de más o de menos, es reproducir la jerarquización de nuestro pensamiento. La igualdad totaliza, y es ahí donde se absolutiza el pensamiento y se construye un ideario liberticida en nombre de la libertad. Todo individuo o grupo social tiene que gozar la libertad a su modo y con sus particularidades, según se le venga en gana. Y la libertad es asunto de todos en vistas del vínculo y no de la expansión.

Bakunin decía hombre y pensaba en una humanidad protagonizada por varones. No porque fuera machista, sino porque era parte de una cultura en la que no era posible distinguir el rol del género. La naturalización del vínculo social es el principal enemigo en este punto. No hay naturalidad en el esquema vincular que padecemos, sino una interpretación de entre tantísimas posibles de la realidad que vivimos.


                                         

Cuando lo humano deje de sinonimizarse con lo masculino, cuando la Impotencia-feminismo deje paso a una construcción horizontal y plural, cuando el Poder-machismo sea erradicado de una sociedad capaz de abandonar el patriarcado junto a toda expresión de arkos, podremos empezar a construir una sociedad fundada en la solidaridad y en la equidad, es decir, una sociedad libre. En este sentido, creo yo, es necesario salir del feminismo como de la lucha de clases, y abrir a una nueva búsqueda de la verdadera emancipación: la eliminación de todo sometimiento.